Suba el perímetro de la parcela y vea cuántos puntos de control poner, dónde ponerlos, cuáles reservar para comprobar y de qué tamaño pintar la marca en el suelo. Con el croquis para llevar impreso, el mapa para ver si el punto cae en un techo, y la fuente citada.
Reparte los puntos de control sobre la parcela: propone cuántos, los coloca apartados del lindero y separados entre sí, reserva al menos uno como punto de comprobación y calcula el tamaño de la marca a partir del GSD del vuelo. Entrega el croquis en SVG, el mapa con imagen satelital, el KML que se abre en el Cuadro de replanteo para salir a clavarlos, un CSV para el colector, un DXF y el informe.
El número de puntos y el tamaño de la marca salen de la documentación de Pix4D. El reparto es geométrico: uno en el centro de la parcela —el centroide, y si cae fuera, un punto interior— y el resto por lejanía máxima, tomando una y otra vez el candidato más lejos de todo lo que ya hay. Así siguen la forma de la parcela y no se amontonan cuando el terreno es una L o una franja angosta.
«A minimum number of 5 GCPs is recommended. 5 to 10 GCPs are usually enough, even for large projects.»Pix4D · documentación de soporte. Mínimo absoluto 3; ninguno pegado al borde; uno en el centro; y la marca, de 5 a 10 veces el GSD.
Lo demás es criterio propio y va marcado como tal —en la pantalla y en el informe—: cuánto se apartan los puntos del lindero, cómo se reparten y cuántos se reservan para comprobar. La fuente dice «no en los bordes» sin dar número.
El punto de comprobación no se carga como punto de control. Se reserva al menos uno y no entra en el ajuste fotogramétrico: es el que dice si el ajuste quedó bien. Si se cargan todos como control, el informe de precisión del programa mide el ajuste contra sí mismo y sale bueno siempre.
La marca se pinta de 5 a 10 veces el GSD. Con un vuelo de 2.5 cm/píxel eso es un cuadro de 12 a 25 cm de lado. Más pequeña no se distingue en la foto; mucho más grande no mejora nada y cuesta pintarla.
La primera carga puede tardar unos segundos mientras la herramienta arranca.
La regla «uno cada tantas hectáreas» circula mucho y no está en ninguna fuente citable. Lo que manda es la forma del terreno, el relieve, el solape de las fotos y qué precisión hace falta. Por eso aquí el número se propone y se explica, en vez de calcularse a partir del área.
Un reparto a distancias iguales por el contorno queda bonito en un rectángulo y se amontona en una parcela en L. Aquí cada punto se elige por estar lo más lejos posible de los que ya hay, empezando por el del centro, y todos quedan dentro de la parcela aunque su forma sea rara.
Un punto pegado al borde sale en menos fotos y sujeta peor el ajuste. Se apartan un 8 % de la dimensión menor de la parcela, con un suelo de 2 m — criterio de esta herramienta, no de la fuente, que dice «no en los bordes» sin dar número. En una parcela estrecha se aparta lo que cabe y se avisa.
Los de control van en círculo y los de comprobación en cuadrado, no sólo en otro color: impreso en gris, dos colores son dos grises iguales, y confundirlos estropea justo la comprobación. Cada punto lleva el mismo nombre que en el KML y en el CSV.
A estos puntos hay que ir a clavarlos, y el Cuadro de replanteo lee KML, KMZ, DXF y shapefile — no lee CSV. El CSV de aquí es para el colector y para la hoja de cálculo.
No se pide correo ni se crea ningún perfil. Lo que sube viaja cifrado (HTTPS) y se procesa en la memoria del servidor: no se escribe en disco ni se copia a ninguna base de datos. Al terminar desaparece, y no queda nada que mirar después — tampoco para nosotros. La excepción, dicha en claro: el mapa pide las teselas a servidores de terceros (CARTO y Esri), que ven qué zona se está mirando; sus coordenadas no viajan a ninguno de los dos.